EL ABRAZO

Este gesto físico, corporal que nos pone en contacto con el otro cara a cara, juntando nuestros pechos, acercando nuestros corazones, rozando nuestras mejillas y envolviéndose uno al otro con los brazos, es el primero que recibimos al asomar al mundo: son los brazos de nuestra madre los que nos toman, nos acercan a su pecho, a su cara, nos aprietan contra su cuerpo para darnos calor  mientras sus labios nos recorren con besos suaves.
En nuestra sociedad, poco a poco, el gesto de saludo ha ido evolucionando de un breve apretón de manos a un abrazo, estrecharse ambas manos y besarse las mejillas.
Los momentos de alegría, euforia o de gran pena y desazón, se comparten abrazándose con especial fuerza, sosteniendo el apriete unos minutos y mirándose a los ojos después.

Las llegadas y las partidas están rubricadas por los abrazos; lo mismo que los éxitos y los fracasos y el momento que marca el cambio de un año a otro para entregarnos buenos deseos.

Pareciera que el abrazo nos contacta a través de un lenguaje que dice más acerca de nuestros sentimientos, que nos brinda un momento en que nos reconocemos unos a otros en nuestras necesidades, que nos permite ejercitar el dar y recibir al mismo tiempo, el contener y ser contenido.
Si esto es así, abrazar y ser abrazado no debiera constituirse en un evento extraordinario y sin embargo sucede. Nos visitó recientemente AMMA, una mujer precedida de fama por su carisma, sus obras sociales, una  condición de santidad asignada y un don de transmitir energía sagrada a través del abrazo.

Y se produce el fenómeno de cientos de miles de personas que no trepidan en realizar los sacrificios más grandes para lograr un número, esperar su turno y finalmente…ser abrazados por Amma.

La reflexión que realizo, puede expresarse en los siguientes términos:

  • ¡cuánta gente quiere o necesita ser abrazada!
  • ¡cuánta necesidad de reconocimiento!
  • ¡cuánta carencia de contacto afectivo!
  • ¡cuánta necesidad de ser aceptado!
  • ¡cuánta necesidad de ser acogido!
  • ¡cuánta necesidad de dejar a un lado las palabras!
  • ¡cuánta expectativa de ser sanado!
  • ¡cuánto buscar en otro y/o a través de otro la paz!
  • ¡cuánto demandamos del otro!

La visita de Amma, fuera del bien que pudo traerle a muchos, debiera ayudarnos a mirar cómo estamos construyendo las relaciones entre las personas en nuestra sociedad, a mirar nuestro personal proceso de evolución, a reflexionar sobre ciertos rasgos de infantilización que asoman y cuán a cargo de nosotros mismos estamos.

Dejar Comentarios es de Buena Educacion