Recuerdos y Memoria

Una tarea individual y social

Todos los seres humanos acumulamos en nuestra memoria recuerdos, es decir, huellas de hechos y/o emociones, imágenes, sonidos, olores, que han sido significativos en nuestras vidas, cargados de connotaciones positivas o negativas.

Recordar, de acuerdo a su origen etimológico, quiere decir volver a pasar por el corazón, revivir esa emoción, ese sentimiento, esa imagen, traerla al presente y ponerla ante nuestros ojos.

Así, el acto de recordar nos permite contemplar con nuestra mirada actual esas huellas que están en nuestra memoria y es posible que, provista del filtro de sabiduría que otorgan los años, los tintes de esos recuerdos ya no los percibamos con la misma fuerza: ni los alegres ni los penosos. Puestos de nuevo en su contexto y mirados en el presente con la necesaria compasión por los otros y por nosotros mismos, pueden tal vez tornarse olores, imágenes, sonidos, que traigan alegría, tristeza o cierta serenidad a nuestras almas.

El recuerdo y la memoria tienen que ver también con las preguntas eternas acerca de quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde caminamos. Nuestra historia nacional y social nos otorga identidad y contexto; nuestro origen familiar nos provee de modelos y redes; nuestra historia personal muestra el sentido de nuestra vida y fortalece la identidad individual.

El recuerdo y la memoria son además, mecanismos privilegiados para el aprendizaje personal, grupal y social; en la medida que las bases neurológicas y fisiológicas de la memoria se han desarrollado, la especie ha evolucionado y las posibilidades de aprendizaje han permitido el progreso de la humanidad.

Las personas que no tienen memoria sufren de una patología que se llama amnesia, que es el olvido total o parcial de sus recuerdos. Sufren el dolor de no identificar vínculos y pérdida de identidad.

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La amnesia a nivel social, puede también producirse cuando las sociedades han vivido eventos traumáticos colectivos de gran profundidad. Pueden pasar períodos en que el recordar se constituya en un ejercicio doloroso y por lo tanto se busque evitarlo. Pero llegará inevitablemente el tiempo en que el recuerdo sea una necesidad para proveer al grupo del aprendizaje indispensable para desarrollar conductas que impidan las prácticas sociales que puedan volver a crear condiciones para el quiebre traumático.

A nivel personal, el recuerdo puede proveernos de elementos que nos permitan reelaborar experiencias de manera que podamos ponerlas de un modo crecedor en nuestras vidas, sin eludir los costos que todo aprendizaje nos exige.

Sólo un comentario, por ahora en “Recuerdos y Memoria”

  1. LAMEMORIA ES UN TEMA INTERESANTE PERO ME PREGUNTO SI HAY ALGO PARA MANTENER LA MEMORIA.

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