EL FRIO INVIERNO
Las voces de todos se quejan del frÃo, comentan que éste es el más crudo de los inviernos vividos, que ya murieron 4 personas de frÃo por vivir en la calle y que no se puede salir con este frÃo.
Tal vez hemos olvidado el sentido de los ciclos de la naturaleza y la sabidurÃa con que ella nos manda señales: el frÃo, la lluvia, la nieve, el viento fuerte y helado, deberÃan obligarnos a permanecer más en el hogar, a cierta quietud y reposo, a identificarnos y desear más los espacios interiores y protegidos. Ese serÃa el camino natural si nuestra vida estuviera acompasada con el ritmo de la naturaleza y del universo.
Este tiempo, nos permitirÃa encontrarnos más cara a cara con nuestra familia o quienes habitan nuestra intimidad, los afectos cercanos. El reposo, nos permitirÃa renovar nuestras energÃas; la quietud, encontrarnos con nosotros mismos, mirar a nuestro interior, contactarnos con nuestras satisfacciones e insatisfacciones; observar el despojo de la naturaleza y su supuesta muerte, sabiendo que en ella están las promesas de nuevos brotes y frutos.
Pero estamos corriendo, “peleándole a la vida†como se dice corrientemente y como el lenguaje crea realidades, según Maturana, eso hacemos, pelear con la vida, en vez de amarla, aceptar los ciclos con que se expresa en la naturaleza, buscar un espacio de armonÃa y encuentro cada dia.
Lo que no podemos controlar nos exaspera e induce la queja: ¿quién puede controlar el clima, la sabidurÃa de la naturaleza?
Demos gracias por la lluvia que nos provee de agua y limpia nuestro aire; por el frÃo, que nos empuja al hogar y al abrazo; por este invierno que nos obliga a cierta quietud que nos contacta con nosotros mismos.
Y no olvidemos que el gesto de abrigo puede incluir a los que nada tienen para que no mueran de frÃo.
Archivado en: Cuidado interior, alma

Dejar Comentarios es de Buena Educacion