CUERPOS GOLPEADOS

Se ha vuelto cotidiano  recibir información a través de los distintos medios de comunicación, sobre cuerpos golpeados: bebés y niños golpeados por el padre, la madre o ambos; niños que se golpean entre sí en la escuela, profesores que golpean niños y niños que agraden a sus maestros; pololos que se agraden físicamente, patotas de adolescentes que se enfrascan en riñas hasta la muerte; mujeres golpeadas por sus esposos, convivientes o parejas y viceversa; abusos y maltratos físicos en el ámbito laboral; cuerpos abusados por sacerdotes o pastores, en fin pareciera que no existe ámbito de la vida humana exento de esta plaga.

En el  ámbito macro, las guerras que persisten en todo el mundo con sus cientos de cuerpos castigados, hambreados, heridos, mutilados, torturados, muertos. También la religión, cualquiera que nombremos, es causa de castigos u ofensas corporales para hombres y mujeres, para seres humanos como todos nosotros.

Es violento y terrible enumerarlo.

Es violento y terrible constatarlo.

Es violento y terrible sentirse responsables por acción u omisión.

Hemos llegado a un punto de enfermiza disociación del ser humano en que el cuerpo  es castigado como si no fuera la mera expresión material de nuestro espíritu, de nuestras almas; como si aquello que se le hiciera al cuerpo no afectara a las almas de los sufrientes; como si las huellas y cicatrices del cuerpo no tocaran el alma.

Como lo micro impacta en lo macro y las energías que hacemos conducta en nuestro pequeño reducto país, impactan la gran red de la que formamos parte a nivel universal, no parece inocuo la superficialidad, la liviandad con la cual un grupo de periodistas de un programa de TV pseudo analizó el caso de una mujer quemada por su pareja.

Nunca se acordaron que este maltrato se da en el contexto de una relación de poder culturalmente vigente, donde la parte más débil tiene el derecho a ser protegida por la sociedad.

Nunca se acordaron que hasta hace pocos años, las mujeres, los niños y los locos estaban en la misma condición jurídica: “incapaces” y que el proceso de cambio en la cultura sigue a tranco muy lento las modificaciones institucionales expresadas en la legislación vigente.

Tampoco se acordaron de que la violencia verbal mueve energías tan potentes como las físicas en un tipo de agresión especialmente dañino en el plano psíquico, quienes enviaron correos electrónicos a esos periodistas con epítetos de grueso calibre. Violencia contra violencia; agrediendo nuestras almas y cuerpos por lo que cada cual cree, es una buena causa.

Pausa al cuerpo y al alma para una reflexión.

RECOMENDADOS #4

  • La próxima vez que se encuentre con un amigo-a, abrácelo estrechamente y mírelo a los ojos antes de separarse.
  • Pruebe a saludar sólo con un abrazo, sin decir nada, ni hola, ni cómo estás, ni….sólo abrace.
  • Investigue dónde puede aprender el masaje hindú llamado “Shantalla”: es un masaje que las madres le dan a los bebés, que es como un abrazo prolongado, les entrega tranquilidad, seguridad, relajación.
  • Traiga los primeros brotes de la primavera a su casa: busque ramas de cerezos de flor o de aromos y prepare un lindo arreglo. Una forma de abrazar su hogar y quienes allí llegan.
  • Busque un CD del cantante brasileño Raimundo Fagner y escuche una canción que se llama“Traducir-se”: “una parte de mí es cotidiana, otra parte de mí, extrañeza y soledad; una parte de mí pesa y pondera, otra parte delira “

EL ABRAZO

Este gesto físico, corporal que nos pone en contacto con el otro cara a cara, juntando nuestros pechos, acercando nuestros corazones, rozando nuestras mejillas y envolviéndose uno al otro con los brazos, es el primero que recibimos al asomar al mundo: son los brazos de nuestra madre los que nos toman, nos acercan a su pecho, a su cara, nos aprietan contra su cuerpo para darnos calor  mientras sus labios nos recorren con besos suaves.
En nuestra sociedad, poco a poco, el gesto de saludo ha ido evolucionando de un breve apretón de manos a un abrazo, estrecharse ambas manos y besarse las mejillas.
Los momentos de alegría, euforia o de gran pena y desazón, se comparten abrazándose con especial fuerza, sosteniendo el apriete unos minutos y mirándose a los ojos después.

Las llegadas y las partidas están rubricadas por los abrazos; lo mismo que los éxitos y los fracasos y el momento que marca el cambio de un año a otro para entregarnos buenos deseos.

Pareciera que el abrazo nos contacta a través de un lenguaje que dice más acerca de nuestros sentimientos, que nos brinda un momento en que nos reconocemos unos a otros en nuestras necesidades, que nos permite ejercitar el dar y recibir al mismo tiempo, el contener y ser contenido.
Si esto es así, abrazar y ser abrazado no debiera constituirse en un evento extraordinario y sin embargo sucede. Nos visitó recientemente AMMA, una mujer precedida de fama por su carisma, sus obras sociales, una  condición de santidad asignada y un don de transmitir energía sagrada a través del abrazo.

Y se produce el fenómeno de cientos de miles de personas que no trepidan en realizar los sacrificios más grandes para lograr un número, esperar su turno y finalmente…ser abrazados por Amma.

La reflexión que realizo, puede expresarse en los siguientes términos:

  • ¡cuánta gente quiere o necesita ser abrazada!
  • ¡cuánta necesidad de reconocimiento!
  • ¡cuánta carencia de contacto afectivo!
  • ¡cuánta necesidad de ser aceptado!
  • ¡cuánta necesidad de ser acogido!
  • ¡cuánta necesidad de dejar a un lado las palabras!
  • ¡cuánta expectativa de ser sanado!
  • ¡cuánto buscar en otro y/o a través de otro la paz!
  • ¡cuánto demandamos del otro!

La visita de Amma, fuera del bien que pudo traerle a muchos, debiera ayudarnos a mirar cómo estamos construyendo las relaciones entre las personas en nuestra sociedad, a mirar nuestro personal proceso de evolución, a reflexionar sobre ciertos rasgos de infantilización que asoman y cuán a cargo de nosotros mismos estamos.

Recuerdos y Memoria

Una tarea individual y social

Todos los seres humanos acumulamos en nuestra memoria recuerdos, es decir, huellas de hechos y/o emociones, imágenes, sonidos, olores, que han sido significativos en nuestras vidas, cargados de connotaciones positivas o negativas.

Recordar, de acuerdo a su origen etimológico, quiere decir volver a pasar por el corazón, revivir esa emoción, ese sentimiento, esa imagen, traerla al presente y ponerla ante nuestros ojos.

Así, el acto de recordar nos permite contemplar con nuestra mirada actual esas huellas que están en nuestra memoria y es posible que, provista del filtro de sabiduría que otorgan los años, los tintes de esos recuerdos ya no los percibamos con la misma fuerza: ni los alegres ni los penosos. Puestos de nuevo en su contexto y mirados en el presente con la necesaria compasión por los otros y por nosotros mismos, pueden tal vez tornarse olores, imágenes, sonidos, que traigan alegría, tristeza o cierta serenidad a nuestras almas.

El recuerdo y la memoria tienen que ver también con las preguntas eternas acerca de quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde caminamos. Nuestra historia nacional y social nos otorga identidad y contexto; nuestro origen familiar nos provee de modelos y redes; nuestra historia personal muestra el sentido de nuestra vida y fortalece la identidad individual.

El recuerdo y la memoria son además, mecanismos privilegiados para el aprendizaje personal, grupal y social; en la medida que las bases neurológicas y fisiológicas de la memoria se han desarrollado, la especie ha evolucionado y las posibilidades de aprendizaje han permitido el progreso de la humanidad.

Las personas que no tienen memoria sufren de una patología que se llama amnesia, que es el olvido total o parcial de sus recuerdos. Sufren el dolor de no identificar vínculos y pérdida de identidad.

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La amnesia a nivel social, puede también producirse cuando las sociedades han vivido eventos traumáticos colectivos de gran profundidad. Pueden pasar períodos en que el recordar se constituya en un ejercicio doloroso y por lo tanto se busque evitarlo. Pero llegará inevitablemente el tiempo en que el recuerdo sea una necesidad para proveer al grupo del aprendizaje indispensable para desarrollar conductas que impidan las prácticas sociales que puedan volver a crear condiciones para el quiebre traumático.

A nivel personal, el recuerdo puede proveernos de elementos que nos permitan reelaborar experiencias de manera que podamos ponerlas de un modo crecedor en nuestras vidas, sin eludir los costos que todo aprendizaje nos exige.

El Cuerpo Nuestro de Cada Dia

De acuerdo a Deepak Chopra, “lo sepamos o no, cada uno de nosotros es responsable de la creación del cuerpo en que vive”1

Esta afirmación del doctor Chopra, tiene que ver con concebir al cuerpo como algo en permanente cambio y no como algo material sólido y fijo. Para ello nos entrega el siguiente dato: El tejido adiposo, las células de grasa, se cambia por completo cada tres semanas.

Por otra parte, si crear nuestro cuerpo es nuestra responsabilidad, deberíamos preguntarnos por ejemplo, cuánto sabemos acerca de nuestras necesidades de nutrientes y qué tipo de alimentos nos lo proporcionan.

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Si creamos nuestro cuerpo y éste, como nosotros mismos, es UNICO, ¿será tal vez que debo pensar e informarme acerca de MIS necesidades de nutrientes?

Si por otra parte, los seres humanos pasamos por distintas etapas de desarrollo, ¿no deberíamos estar informados de las necesidades nutricionales específicas para cada etapa de nuestra vida? ¿ayuda a mantener el equilibrio de nuestro organismo, es decir, nuestra salud, si comemos siempre los mismo?

Si la enfermedad es la alteración de ese equilibrio llamado salud, ¿cómo es posible prevenir la producción de estos desequilibrios?. Y una última interrogante para compartir: la construcción de nuestro cuerpo y la mantención del equilibrio de nuestro organismo ¿es sólo una cuestión de alimentación o tiene que ver también con otras conductas?

Les invitamos a aportar conocimientos y a debatir todas las ideas que les surjan.

Chopra Deepak, “La perfecta salud”, Javier Vergara Editores, 2001, pág.29.

RECOMENDADOS #3

Para ejercitar la memoria, hacer crucigramas o actualizar la antigua práctica de aprender poemas, o si prefiere, canciones. Elija uno-a que le guste mucho y memorícelo-a.

Busque fotos familiares y arme un álbum con sus hijos-s, nietos-as, organizándolo de tal manera que sus descendientes puedan verlo como la historia de sus orígenes (árbol genealógico). Puede incluir notas acerca del oficio, profesión o actividad, lugares de residencia, etc.

Organice una reunión con ex compañeros-as de curso y pídales que concurran con una anécdota en mente para compartir.

EL FRIO INVIERNO

santiago inviernoLas voces de todos se quejan del frío, comentan que éste es el más crudo de los inviernos vividos, que ya murieron 4 personas de frío por vivir en la calle y que no se puede salir con este frío.
Tal vez hemos olvidado el sentido de los ciclos de la naturaleza y la sabiduría con que ella nos manda señales: el frío, la lluvia, la nieve, el viento fuerte y helado, deberían obligarnos a permanecer más en el hogar, a cierta quietud y reposo, a  identificarnos y desear más los espacios interiores y protegidos. Ese sería el camino natural si nuestra vida estuviera acompasada con el ritmo de la naturaleza y del universo.
Este tiempo, nos permitiría encontrarnos más cara a cara con nuestra familia o quienes habitan nuestra intimidad, los afectos cercanos. El reposo, nos permitiría renovar nuestras energías; la quietud, encontrarnos con nosotros mismos, mirar a nuestro interior, contactarnos con nuestras satisfacciones e insatisfacciones; observar el despojo de la naturaleza y su supuesta muerte, sabiendo que en ella están  las promesas de nuevos brotes y frutos.

Pero estamos corriendo, “peleándole a la vida” como se dice corrientemente y como el lenguaje crea realidades, según Maturana, eso hacemos, pelear con la vida, en vez de amarla, aceptar los ciclos con que se expresa en la naturaleza, buscar un espacio de armonía y encuentro cada dia.
Lo que no podemos controlar nos exaspera e induce la queja: ¿quién puede controlar el  clima, la sabiduría de la naturaleza?

Demos gracias por la lluvia que nos provee de agua y limpia nuestro aire; por el frío, que nos empuja al hogar y al abrazo; por este invierno que nos obliga a cierta quietud que nos contacta con nosotros mismos.

Y no olvidemos que el gesto de abrigo puede incluir a los que nada tienen para que no mueran de frío.

Recomendamos #2

Un libro: “ La muerte: un amanecer”, de Elizabeth Kübler-Ross, editorial Océano. A propósito del invierno y la muerte aparente de tantas criaturas de la naturaleza, de la necesaria quietud y las horas al calor del hogar que llaman a la lectura y reflexión, este libro en que la autora comparte sus experiencias de ayudar a bien morir y de aceptar la muerte como parte de un proceso natural, parte de la vida misma que no debiera ser temida, sino preparada.

Música: volver a escuchar las primeras canciones de Silvio Rodríguez y poner atención a la letra de “Al final de este viaje”.

Caminar: por el Parque Forestal o cualquier otro parque admirando los tonos dorados de las hojas, la desnudez de algunos árboles, las gotas de lluvia creando joyas maravillosas cuando quedan colgando de las ramas y respirar hondo dando gracias por la vida.

El cuerpo y la enfermedad

cuerpoNos ocurre a menudo que  nuestro propio cuerpo es para nosotros a tal punto transparente (es decir no lo vemos, no somos concientes de él), que sólo cuando nos enfermamos nos preocupamos de cuidarlo  e incluso, hasta por ahí, porque si consideramos que tenemos algo muy importante en el trabajo, o responsabilidades familiares ineludibles, no obedecemos las indicaciones de reposo que nos da el médico o nos tomamos los medicamentos que nos indican como tratamiento un poco al lote.
“Es un simple refrío”, comentamos. Pero ¿qué señal nos está entregando nuestro cuerpo? ¿Estaremos cansados, necesitaremos reposo?

“Estoy con depresión, pero hay que darse ánimo”, como si fuera sólo una cuestión de la voluntad y no una realidad material de nuestro cuerpo que a nivel celular tiene problemas con los neurotransmisores y la producción de serotoninas, entre otras cosas.

Existe ya abundante literatura que, desde distintas perspectivas teóricas, investigaciones  y sistematización de experiencias terapéuticas, nos señalan que los seres humanos utilizamos la enfermedad para entregar señales de que algo más profundo nos está afectando; que los síntomas y los órganos que se afectan con la enfermedad nos pueden orientar y nos dan señal de alarma respecto a procesos más profundos de nuestra vida emocional, psíquica y espiritual.

Cuerpo, mente, alma, una unidad indisoluble que  puede enfermarse , es decir, puede utilizar cualquiera de los elementos de la unidad para alertarnos  sobre algo que no está bien en nuestra vida.

Como en las señales de la línea férrea: PARE-MIRE-ESCUCHE.

EL VIAJE

Los libros sagrados de todas las religiones y creencia, los relatos míticos de todas las civilizaciones, las leyendas y cuentos infantiles, utilizan el viaje como metáfora de la vida y de ciclos de aprendizajes que proveen experiencias trascendentes para la evolución del ser humano.

215434988_beec211213_m.jpgEs el viaje el que otorga sentido a nuestra vida, estamos aquí para realizar un viaje fundamental.

Hace algún tiempo, un amigo musulmán me explicó el sentido que tiene para quienes profesan esta religión, el viaje a La Meca que deben realizar a lo menos una vez en la vida. “Este es, me señaló, un viaje de peregrinación que tiene ciertas condiciones:

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